jueves, 4 de abril de 2019

Ondas gravitacionales y actividad mental tras la muerte.


Imagen en la que se representa un choque de estrellas de neutrones, objetos extremadamente densos

Una nueva era en la Astrofísica
La historia de este importante avance se remonta, como mínimo, a 2016, cuando se logró la primera detección directa de ondas gravitacionales. Estas son unas perturbaciones predichas por la Relatividad de Einstein, e insinuadas experimentalmente en 1978, que recorren el espacio-tiempo a la velocidad de la luz y que se generan cuando masas muy importantes giran a gran velocidad. Al igual que una piedra arrojada sobre un estanque genera ondas, la masa acelerada a grandes velocidades perturba el espacio-tiempo y genera unas distorsiones que pueden ser detectadas lejos de la fuente. De hecho, 2016 fue el año en que, después de décadas de trabajo, el observatorio de ondas gravitacionales por interferometría de láser (LIGO) fue capaz de medir un ínfimo cambio en el espacio-tiempo en la Tierra provocado por la fusión de dos agujeros negros estelares lejanos.

Actividad mental tras la muerte

Entre los claros ejemplos de investigación básica están los estudios de la actividad cerebral tras la muerte.  Es el caso de una investigación de la Universidad de Southampton que confirmó que los pensamientos continúan después de que el corazón se detiene.
Este demostró que las personas aún experimentan conciencia durante hasta tres minutos después de haber sido declaradas muertas.
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